La propuesta de la DC de Reforma Constitucional

February 13th, 2009 by admin

Un día después que el vocero de Gobierno, Francisco Vidal, criticara a los empresarios por la ola de despidos, el presidente de la DC Juan Carlos Latorre, que suspendió sus vacaciones en Villarica, señaló que aparte de asistir a la reunión del comité político de la Moneda, consideraba necesario poner en la agenda una reforma constitucional que elimine las trabas que tiene el Estado para intervenir empresas en período de crisis.
 La Constitución de 1980 establece que el Estado y sus organismos pueden desarrollar actividades empresariales “sólo si una ley de quórum calificado los autoriza”. El diputado DC señaló que “no puede ser que Chile sea un país que tenga limitaciones para poder intervenir directamente y evitar la quiebra de las empresas, que son tremendamente importantes”.
 En el oficialismo hubo una reacción favorable y un rechazo contundente en la Alianza, pero al margen de la discusión contingente vale la pena señalar la inoportunidad de una iniciativa cómo esta, particularmente en un momento de crisis en la que todos los indicadores señalan que va a tender a intensificarse.
 Si hay un elemento contextual de toda situación económica difícil es el aumento de los niveles de incertidumbre, tanto de los agentes económicos como sociales, y si existe un factor clave para superar dicha condición y devolver los niveles de confianza es la estabilidad institucional.
Lo que justamente nos diferencia de otros países de la región es el que hemos sido capaces de construir una economía institucionalizada, que según Linz resulta ser un requisito indispensable para consolidar la democracia. Es decir, que funciona con reglas claras.
 Las instituciones que no son otra cosa que el equivalente a las reglas del deporte y por lo tanto le dan forma a la interacción humana. Son estructuras de incentivos en lo político, social y económico, un conjunto de reglas y de ritos que tienen como función reprimir la subjetividad. Ahí es dónde las instituciones funcionan, somos gobernados por reglas y no por los deseos e impulsos de quiénes están en el poder. Las reglas son decisiones que la sociedad adopta por anticipado, evitando así decidir en cada caso en medio de las siempre cambiantes circunstancias.
 Según José Ramón Valente existen cuatro indicadores claves para medir la calidad institucional:
1) Libertad
2)Niveles de corrupción
3)La legalidad de los países y
4)La calidad de las regulaciones.
Los costos de transacción suponen evaluar la incertidumbre que existe en la definición de los derechos sobre los bienes, decir el derecho a usar, a disfrutar, a disponer y a excluir un determinado bien.
De este sencillo concepto se entiende el fundamento económico de lucha por la seguridad jurídica. El avance hacia los mercados eficientes ha exigido y sigue exigiendo la reducción progresiva hasta la eliminación del poder arbitrario .La interdicción de la arbitrariedad es la columna vertebral del mercado.
 Esto es aún más válido en momentos como éste, en que la incertidumbre tiende a aumentar. Si asumimos una perspectiva intervencionista, el resultado no puede ser otro que la inhibición de las iniciativas de los agentes económicos y sociales y aumentar los efectos negativos la crisis.
 Cuando se demandan acciones de parte del poder ejecutivo a los empresarios, lo cierto es que una de las labores del gobierno es generar las condiciones para que las instituciones promuevan los incentivos para que estas acciones tengan los respaldos necesarios.
En estos momentos que se promueve el intervencionismo político en el campo económico, vale la pena recordar las expresiones de Kofi Annan cuando señaló “sin Estado de derecho, una administración predecible, un poder legítimo y una regulación responsable, ninguna cantidad de fondos, ningún milagro económico pondrá en el corto plazo al mundo en desarrollo camino a la prosperidad”.

Crecimiento económico y moral

November 25th, 2008 by cata

Stiglitz en un artículo publicado en la revista Foreign Affairs , en el que comenta el trabajo de Benjamin Friedman, constata que la mayoría de los economistas reconocen al sistema de libre mercado como  el sistema que genera un mayor excedente de recursos y en consecuencia permite el aumento sostenido  del crecimiento económico.

Al crecimiento económico a su vez, se le atribuye  la  potencialidad de disminuir la brecha entre ricos y pobres, mejorar la calidad de vida y cuidar el medio ambiente. El crecimiento económico  tendría así mismo  la aptitud de promover ciertos valores morales tales como: la democracia, la libertad y la tolerancia .

Sin embargo, estas aptitudes atribuidas al  crecimiento ecónómico  no necesariamente se concretan en todas las sociedades, es decir no estamos frente a consecuencias que se produzcan per se, Benjamin Friedman en su investigación sobre “Las consecuencias morales del crecimiento económico”, afirma que para alcanzar estos fines es necesario que el Estado desempeñe un rol importante sin el cual el crecimiento  puede generar graves daños al medio ambiente y contribuir a profundizar las diferencias sociales. Tampoco es real que promueva valores como la libertad y la democracia, como muestra el ejemplo Chino que teniendo un crecimiento sostenido cercano al 10% no ha visto fortalecido el camino a la democracia.

 Stiglitz cometa que si las necesidades y aspiraciones de las personas se mantuvieran en el tiempo mientras el crecimiento provee de  recursos, probablemente la situación del mundo sería distinta.  Sin embargo, en la sociedad de consumo esta relación no se da…  muy por el contrario,  a mayores recursos, mayores  aspiraciones que presionan por ser resueltas.

Entonces la decisión política de hacia dónde deberán destinarse los recursos, a quién y a quiénes beneficiarán, pasa a ser una decisión moral de enorme trascendencia; ¿más recursos para funcionarios públicos o más a salud?  ¿más recursos para liberar de impuesto a las grandes empresas o recursos para obras públicas o educación?

En un país como el nuestro en donde el poder y la  mayoría de las decisiones importantes en materia presupuestaria  se concentran en la figura del  Presidente dela República,  la decisión acerca de quién ocupará ese lugar en los próximos años puede tener efectos cruciales para nuesta sociedad y en especial para los más débiles.

Para investir al pequeño emperador que consagra la Constitución Politica,  es necesario tomar en consideración por un lado las capacidades  técnicas que le permitan enfrentar el difícil escenario internacional bajo el cual le tocará asumir el gobierno y tener claridad de las medidas capaces de operar en el sentido de su proyecto, y por otro,  medir su  liderazgo para  enfrentar las presiones de aquellos que clamarán en su propio beneficio.  

Dado las opciones morales que  están implícitas en la asignacion de  los recursos de todos los chilenos, resulta  de mayor trascencencia   saber cuáles son los  valores que lo iluminarán, dónde pondrá los acentos al tomar decisiones, cual será su concepción del desarrollo y finalmente su visión integral del país.