Las dimensiones políticas de la crisis

February 12th, 2009 by admin

Este post fue escrito con la ayuda de Patricio Gajardo

Frente a la crisis económica instalada en el país se escucha desde distintos sectores  políticos un llamado a priorizar una definición de fondo acerca de la mejor estrategia política para enfrentarla y resolver de una buena vez las fallas institucionales que permiten este tipo de fenómenos económicos que ponen en jaque al mundo entero, generando pobreza, cesantía e inestabilidad social. Sin lugar a dudas será un debate que crecerá en importancia en la medida que nos acerquemos a las elecciones de diciembre.
En este intercambio de ideas volvemos a encontrar algunas añejas y fracasadas teorías que apuntan al retorno del proteccionismo y a entregarle mayores grados de intervención al Estado en la economía.
Hay aquí un fuerte componente ideológico, que se sustenta en la profunda desconfianza que los sectores de la izquierda política tienen de la libertad y los impulsos que motivan a las personas en sus decisiones, de ahí que frente a situaciones de crisis  tiendan a proponer el traspaso de las decisiones desde las  personas  hacia el poder político… a eso se refieren cuando hablan de la necesidad de una  mayor intervención  del Estado.
 El probable candidato de la Concertación, Eduardo Frei, acentuó este punto en el Consejo del Partido Socialista cuando fue ungido por dicha colectividad. En su discurso indicó la necesidad  de avanzar hacia un mayor rol del Estado como forma de conseguir apoyo de los militantes del PS, los díscolos y también de la izquierda extraparlamentaria. 
 
Al respecto vale la pena revisar el tema desde una perspectiva de fondo y preguntarnos ¿Qué significa hoy en día hablar de un mayor o menor rol del Estado?, ¿No será más adecuado hablar de un mejor Estado, más que en el aumento de sus atribuciones?
 El Estado en una situación de crisis como la que vivimos puede  cumplir un rol fundamental en la recuperación de las confianzas de parte de los agentes económicos y sociales. Nosotros muchas veces identificamos al Estado con la burocracia, resaltando que se trata de un tipo de organización jerárquica y compleja que tiene legalmente asignadas responsabilidades apuntadas a lograr o proteger algún  aspecto  del bien común.
 Pero el Estado como señala O’Donnell es, además, un sistema legal, un marco institucional, un entramado  de reglas  que penetran y co- determinan numerosas relaciones sociales, por lo tanto, un factor fundamental de la organización y dinamismo social.
Una de las razones de por qué algunos países  se han enriquecido y otros no, se debe, como nos señala Douglass North, a que los primeros fueron evolucionando hacia un marco institucional  que permitió un intercambio económico y político, personal  y complejo, necesario para la estabilidad social y que así logre capturar las ganancias económicas derivadas de la tecnología moderna.
En cambio en América Latina las relaciones  personales son todavía la clave  de gran parte  del intercambio económico y político. Hemos sido capaces de construir grandes Estados con  muchas atribuciones, pero no un marco institucional que genere confianza y estabilidad. Ello ha tenido como consecuencia  sistema políticos que impiden sacar todo el provecho  al enorme potencial de recursos naturales y humanos generosamente desparramado  por la región.
 Chile sí ha sido capaz de construir una economía institucionalizada, es decir, se ha desligado de las decisiones discrecionales del poder político, de la voluntad  de los grupos que se encuentran en el poder, y ahí se encuentra la base del crecimiento económico y desarrollo del país.
Más que en la discusión que se ha instalado  hoy día de devolver poder al Estado, asumamos de nuestra propia experiencia, que el déficit en nuestra región y de nuestro país no es por el tamaño del Estado, sino por su calidad, entonces se hace necesario que éste  tome las decisiones que permitan recuperar las confianzas, que se incentive la credibilidad en las autoridades, y se generen los incentivos para que las personas vean el final del túnel y recuperen la seguridad en el futuro… Ese es el verdadero debate.

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